Islas Malvinas: la ciudad argentina que es catalogada como la “capital de la vigilia”Sociedad 

Islas Malvinas: la ciudad argentina que es catalogada como la “capital de la vigilia”

Río Grande, en la austral provincia de Tierra del Fuego, realiza cada año una vigilia para recordar a los caídos en la guerra de 1982, que enfrentó a Argentina y el Reino Unido. Este año los actos incluyen un partido de rugby en el que participarán algunos excombatientes. 

La ciudad de Río Grande, en el extremo sur de Argentina, es conocida como la Capital Nacional de la Vigilia por la Gloriosa Gesta de Malvinas, una conmemoración de la batalla argentina contra las fuerzas británicas en 1982.

La celebración se inició de forma organizada en 1995 como una iniciativa para recordar a los caídos en la guerra y concientizar a los argentinos sobre la importancia de aquel hecho. En 2013, una ley reconoció la celebración a nivel nacional y le dio el estatus de capital nacional de la celebración.


La propia ley recuerda que “desde 1984, cada año, durante la noche del 1° y la mañana del 2 de abril, la población de la ciudad de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, se reúne de manera espontánea a conmemorar la memoria de la gloriosa Gesta de Malvinas”.

La vigilia, consigna la misma ley, se lleva a cabo “desde el mayor de los respetos para sus combatientes y enalteciendo el justo reclamo soberano por las Islas Malvinas y sus espacios marítimos circundantes”.

Es que la relación entre los pobladores de Río Grande y las Malvinas no es para nada casual. Se trata del punto del territorio continental argentino más cercano a las islas, a 576,61 kilómetros del archipiélago ocupado por el Reino Unido desde 1833. La cercanía hizo que el Destacamento Naval de Río Grande tuviera una participación estratégica en los operativos argentinos. Algo similar sucede con Cabo Domingo, una pendiente ubicada frente al Mar Argentino en la que se había instalado un centro de vigilancia de lo que sucedía en las islas.

Actualmente, Río Grande cuenta con varios puntos dedicados a recordar el conflicto, como un Monumento a los héroes de Malvinas, el Museo Malvinas Argentinas, el Paseo Crucero General Belgrano, que recuerda el hundimiento del crucero el 2 de mayo de 1982 y Cazabombardero M-5 Dagger, enclavado como un monumento a los cuatro aviadores argentinos derribados por las fuerzas británicas.

Si bien ya se recordaba lo sucedido, las vigilias por Malvinas comenzaron formalmente en 1995, cuando la Asociación Civil de Excombatientes 2 de Abril convocó a unos trece veteranos de guerra a reunirse frente al M-5 Dagger, sobre la costa, para compartir anécdotas de la batalla y recordar a los caídos. El evento comenzó sobre las 20 horas del 1° de abril y se extendió hasta la mañana del día 2, para coincidir con el aniversario del desembarco de las tropas enviadas por Buenos Aires que retomaron Puerto Argentino.

Con el paso de los años, Río Grande sumó otras actividades culturales y deportivas a la vigilia. Así, la maratón Río Grande Corre Por Malvinas se convirtió en una tradición. Este año también se sumó un partido de rugby entre el equipo de exjugadores de rugby de Tierra del Fuego Viejos Guanacos, el equipo de Veteranos Activos de Rugby de Buenos Aires (Varbas) y los Cóndores XV, un equipo conformado por exintegrantes de la Fuerza Aérea Argentina.

En diálogo con Sputnik, el integrante de Varbas, Hernán Maero, contó que para los deportistas es “un gran honor estar en una tierra tan cercana al conflicto” y compartir momentos con veteranos de la guerra. El rugbier remarcó que los soldados argentinos que pelearon en las islas actuaron “con valor, con honor, con patriotismo y con lealtad”.

La relación entre el rugby argentino y la conmemoración de la Guerra de Malvinas es estrecha y Maero ha participado en varias instancias deportivas con excombatientes. Cuando puede compartir un partido de rugby con alguno de ellos, siente que “si a la clásica camaradería del rugby le sumas ese ingrediente, ser excombatiente, es muy movilizante, muy emocionante y te dan ganas de que el tercer tiempo no se acabe nunca”.

Oportunidades en las que el deportista argentino aprendió una lección: “La moraleja es que llegado el momento, tenés que dar lo mejor de vos aunque las circunstancias no sean las mejores”.