Sanar las heridas de la guerra: los veteranos de Malvinas que pudieron recuperar sus cascosSociedad 

Sanar las heridas de la guerra: los veteranos de Malvinas que pudieron recuperar sus cascos

Es impactante escuchar a los veteranos de Malvinas hablar de la guerra. De cómo un casco o una trompeta que perdieron durante el combate, y recuperaron 37 años después, significa tanto para ellos. Parecen encontrar ahí la memoria, palpable, de lo que les tocó vivir. Como si pudieran volver a sentir en el cuerpo el coraje, el frío, el horror y el recuerdo de sus compañeros caídos en acción. 

Alejandro Gorzelany sabe muy bien esto. Recuerda con mucho detalle esa etapa de su vida. Formó parte del grupo de Defensa Aérea 101 de Ciudadela, en la cuarta pieza de la batería B. Desembarcó en las Islas el 29 de abril. Tenía apenas 18 años y un par de meses de colimba. Fue enviado a la península Camber. Allí estuvo más de 50 días combatiendo. Aún recuerda el eco de la explosión de los cañonazos ingleses a distancia y el silbido de las bombas pasando sobre su cabeza. De cómo tuvo que tirotearse, cuerpo a cuerpo, con los ingleses. Habla del sufrimiento psicológico, del hambre y del frío. También del “enorme” coraje de los soldados. Cuenta que volvió con 19 kilos menos y un principio de congelamiento en uno de sus pies. 

Alejandro Gorzelany con el casco que usó en Malvinas. (Luciano Thieberger)

Newsletters Clarín

Qué pasó hoy | Te contamos las noticias más importantes del día, y que pasará mañana cuando te levantes

De Lunes a viernes por la tarde.

Recibir newsletter

Durante años se negó a hablar del tema. Hasta que el año pasado recibió un mensaje de un escocés diciéndole que tenía su casco, que lo había comprado en internet y que quería devolvérselo. “Cuando me envió las fotos, vi que tenía escrito mi nombre en el interior y me temblaron las piernas“, relata Alejandro.

Edward Goodall es ingeniero de una empresa de helicópteros que era la que le hacía el soporte mecánico desde un barco a los equipos del ejército inglés en la Guerra de Malvinas. Él estuvo en Malvinas asistiendo a los helicópteros y cuando finalizó la guerra, vivió un mes en la isla.

Mirá también

Tres meses después de ese primer contacto virtual, Alejandro y Edward se conocieron en Inglaterra y el momento de la entrega del casco fue retratado en una serie de videos. Abrazados, como si fueran amigos de toda la vida, ambos vivieron un encuentro emotivo. El británico le mostró como hizo para localizarlo y le entregó el casco. “Pasó mucho tiempo desde lo tuviste”, le dijo Goodall a Gorzelany, que decidió volver a ponerse el objeto que lo protegió en los fríos y oscuros días de la guerra.

El casco protegió a Gorzelany en los fríos y oscuros días de la guerra. (Luciano Thieberger)

El ex soldado no pudo contener sus lágrimas y la emoción. “En segundos te pasa toda la guerra por la cabeza”, recuerda el veterano, que regresó al país con el casco y otros objetos más que le regaló el escocés.

Jorge “Beto” Altieri es otro veterano de Malvinas que logró recuperar su casco. En su caso, el trámite fue mucho más problemático. El objeto estaba en manos de un coleccionista inglés que pedía 10.500 libras esterlinas por el casco que le salvó la vida en la batalla de Monte Longdon. Una cifra que el veterano no podía cubrir. 

El coleccionista lo había puesto en venta en eBay, pero poco después dio de baja publicación y suspendió la subasta. Lo hizo cuando faltaban pocas horas para que se acabara el tiempo para poder negociar.

Jorge Altieri perdió un ojo en Monte Longdon. Varios de sus compañeros murieron en la batalla. (AP/Natacha Pisarenko)

“Con mis compañeros combatimos contra el Tercer Batallón de Paracaidistas británico en Monte Longdon, donde fui alcanzado por una esquirla de una bomba inglesa que mató a varios de los nuestros e hirió a muchos. Ese casco me salvó la vida“, aseguró Altieri. “La esquirla me pegó justo en la frente, e incluso en las fotos de la página de subastas se puede ver el agujero que le dejó. A mí esa herida me sacó el ojo izquierdo y perdí tejido encefálico de la zona izquierda del cerebro”, describió.

Mirá también

En su momento, pensó que no iba a verlo nunca más. Hasta que hace cuatro años un periodista le informó que su casco estaba en una subasta en Londres. Al principio no lo creyó, pero él le mostró las fotos en las que se veía el agujero de la esquirla y la etiqueta que Altieri le había puesto con su nombre y regimiento del lado de adentro.

El casco, con el agujero de la esquirla. (AP/Natacha Pisarenko)

Finalmente, en marzo de este año, con el aporte de un empresario argentino, recuperó el casco. Cuenta que las lágrimas le cayeron por las mejillas cuando por fin lo tuvo entre sus manos. “Este casco me dio todo, me dio la vida”, expresó. “Está roto porque los pibes no me lo habrán sacado por temor a romperme más la cabeza, el casco fue conmigo hasta el hospital de Malvinas en Puerto Argentino y recién ahí me lo quitaron. Fue como si me hubieran sacado parte de mi cuerpo, pero ahora lo tengo nuevamente conmigo”, manifestó.

La historia de Omar Tabárez es distinta. No recuperó un casco, pero sí otro objeto tanto o más simbólico para él. Fue a la guerra como trompetista del Regimiento 25. Su principal tarea era sostener el coraje durante los ataques aéreos ingleses al aeropuerto de Puerto Argentino. Tocaba “a la carga” para animar a sus compañeros. Y también era el encargado de custodiar la bandera del regimiento. 

Omar Tabárez fue a la guerra como trompetista del Regimiento 25. (Néstor García)

Tras la rendición, un soldado escocés llamado Tony Banks se quedó con su trompeta. Y la dejó en un museo privado en las islas británicas. Tres décadas después, Banks recuperó el instrumento y durante tres meses buscó a Tabárez para devolvérselo. Viajó a la Argentina y llegó a su casa en Moreno el 14 junio del 2010. Parado en la puerta, Banks le dijo: “Ahora puedo morirme en paz”, y agregó: “Antes fuimos enemigos, pero ahora siento que he ganado un amigo”. 

Un soldado escocés le llevó la trompeta a Tabárez hasta su casa de Moreno. (Néstor García)

Omar, que es profesor de historia, cuenta que brindaron por la paz y la fraternidad entre los países. Dice que sigue tocando la trompeta para rendirles honor a “nuestros caídos y veteranos”. El 13 de marzo de este año volvió a Malvinas, 37 años después, para tocarles “el minuto de silencio” a sus compañeros muertos en combate. “Fue muy fuerte ver a los familiares de los caídos tirados sobre las tumbas, abrazados a las cruces.”. Tabárez siente que así cumplió con “nuestros héroes”. 

Mirá también

Otros veteranos, en cambio, aún no tuvieron la suerte de rencontrarse con su casco. Y están en tratativas para lograrlo este año. Juan Nazer es uno de ellos. Cuando tenía 22, como flamante subteniente del Regimiento de Infantería 4 de Monte Caseros, le tocó viajar a Malvinas para defender Puerto Argentino en las colinas que circundaban la capital isleña en la batalla final. El 12 de junio de 1982 casi muere, cuando primero pisó la granada de un lanzacohetes que casi le secciona la pierna y luego recibió tres tiros en la espalda que, de milagro, no le tocaron la columna vertebral. Se desmayó y apareció horas después prisionero en Monte Harriet.

Juan Nazer es ex combatiente de Malvinas y vive en Misiones. Está en tratativas para recuperar su casco.

Cuenta que los ingleses le realizaron, primero, un interrogatorio y luego lo operaron, salvándole la vida. Perdió el casco en el momento que explotó la granada y se desmayó. “Yo quedé tirado en el campo de combate y perdí el conocimiento. Me despierto al otro día, cerca del mediodía. Ahí escucho voces… eran los ingleses que me ven y me sacan el armamento y el casco. Después alguien se llevó el casco a Inglaterra como trofeo de guerra“, narra el veterano. 

El casco apareció 35 años después. Un periodista de Santa Fe se contactó con él y le contó que un coleccionista inglés lo había comprado en una subasta. “Cuando me enteré me emocioné mucho. Y me puse en contacto con el inglés para recuperarlo”. El coleccionista le respondió que se lo devolvería luego de terminar un libro que está escribiendo sobre la historia de los cascos en las guerras a lo largo de la historia. “No tengo problemas en viajar a Inglaterra. Estoy esperando que el tipo me conteste para concretar el trámite”, relata Nazer. 

El 12 de junio de 1982, en plena batalla, pisó una granada y recibió tres tiros en la espalda.

Para Juan la guerra no fue “todo lo que se cuenta y hay muchas mentiras y exageraciones, es importante que se conozca la verdad”. “Se hicieron muchas cosas mal, pero también dentro de eso hay mucho para rescatar, la forma en que combatieron los soldados, pero también los oficiales y suboficiales argentinos”, señaló. Nazer ahora se dedica a su empresa de seguridad en Posadas, Misiones, y cuenta que está organizando un viaje para volver Malvinas y visitar “las tumbas de los compañeros que dejaron la vida por la patria”.

En toda historia siempre hay dos lados. Y así como muchos ex soldados argentinos pudieron reencontrarse con objetos que creían para siempre perdidos, gracias a sus colegas ingleses, también hubo familiares de caídos británicos que recuperaron pertenencias de sus seres queridos de la mano de veteranos criollos.

Esa fue la noble actitud que tuvo Diego Arreseigor, un oficial de ejército retirado que formó parte del equipo de ingenieros que pelearon en Malvinas. A los 23 años fue enviado a las islas y su tarea era realizar demoliciones y poner minas. Cuando terminó la guerra, quedó prisionero un mes y tuvo que levantar las minas de los campos. Allí halló el casco de Alexander Shaw. Lo guardó durante 37 años como trofeo de guerra, hasta que supo que su dueño había muerto en la batalla de Monte Longdon. Entonces se contactó con Susan Fleming, la hermana de Shaw, para comunicarle de su intención.

En diciembre últimos hablaron por Skype. Emocionados, los dos mantuvieron una breve charla en la cual Arreseigor le mostró el casco de con las iniciales A. Shaw a Susan. Al verlo, la mujer se emocionó y llorando le agradeció el gesto: “Esto significa mucho para mí, porque es lo último que mi hermano llevaba cuando lo mataron“.

Con esto trato de aliviar un poco el dolor. Cuando conocés la historia de cada soldado y sus familias entendés que nadie ganó la guerra. Que todos perdimos”, comentó el oficial retirado, quien viajará a fines de abril a Inglaterra para entregar el casco a la familia de Shaw personalmente y poner unas flores en la tumba de soldado inglés caído en Malvinas.

AS