Franco Macri, en el secuestro de Mauricio: “En mi búnker, me sentía como un general de la Segunda Guerra Mundial”Política 

Franco Macri, en el secuestro de Mauricio: “En mi búnker, me sentía como un general de la Segunda Guerra Mundial”

Las declaraciones que hicieron siempre Franco y Mauricio Macri mostraron a diestra y siniestra la ríspida pero apasionada relación que tuvieron. Sin embargo, como dijeron en su momento allegados a los Macri y los Blanco Villegas, eran el núcleo de una “familia tana”: por dentro podía haber muchas broncas, pero que nadie se atreviera a tocar al padre o al hijo.

Basta con recordar cómo le puso el cuerpo Franco al secuestro de Mauricio a partir de aquella madrugada del 24 de agosto de 1991, cuando miembros de la “banda de los comisarios” se lo llevaron de la puerta del edificio en el que vivía, en Tagle 2804. Franco no se despegaría más de su oficina de la calle Eduardo Costa, y dirigió él mismo las negociaciones con los secuestradores sin que se interpusiera nadie.

Vale recordar cómo se veía a sí mismo Franco en aquellos días, testimonio que el empresario envió a esta cronista para el libro El Secuestro: “Yo permanecía atrincherado en mi búnker, mi oficina en el tercer piso de Eduardo Costa, dirigiendo la estrategia como un general de la Segunda Guerra Mundial. Al mismo tiempo, vivía en una desacostumbrada penumbra de emociones y sentimientos que me estaban partiendo el corazón. La tensión crecía tan rápido que cada día era una lucha para mí y para los más cercanos mantener la tranquilidad, para que no se nos escapase ningún detalle y, sobre todo, para que no nos vencieran”.

Mirá también

Newsletters Clarín

Lo que tenés que saber hoy | Las noticias más importantes del día para leer en diez minutos

De lunes a viernes por la mañana.

Recibir newsletter

Jorge Macri, hoy intendente de Vicente López, habló con esta periodista sobre el secuestro de su primo. “Me acuerdo que Franco decía (a los secuestradores) ‘bueno bueno, tranquilo, tranquilo, acá lo importante es que Mauricio esté bien, que vuelva, vamos a hacer lo que ustedes necesitan pero también entiendan…’. Es decir, esa cosa de transmitir certeza, tranquilidad”.

En los primeros días del secuestro, lo único que tenía por pista Franco eran los llamados de su hijo como prueba de vida. Y hubo en él hasta un curioso temor, aunque indirecto. El de que la mano de Donald Trump estuviera por detrás del secuestro. Ambos habían habian quedado en muy mal vínculo, desde que el hoy presidente de los Estados Unidos lo “echó” literalmente de Nueva York, cuando el empreasario argentino quiso montar negocios allí. Ese miedo desapareció en cuanto el gobierno de Carlos Menem le avisó de la vinculación militar y policial con el secuestro. Franco había recurrido hasta a miembros del FBI en busca de ayuda.

Mirá también

Franco decidió pagar el rescate: 6 millones de dólares que empezaron a contarse en la calle Eduardo Costa con una maquina de contar billetes que el Citibank le prestó a Franco. El dinero lo entregó Nicolás Caputo, “hermano de la vida” de Mauricio. De aquella noche del 5 de septembre quedó plasmada una foto: un aturdido y recién liberado Mauricio y un padre con una amplia sonrisa.