Franco Macri: las 12 noches sin dormir por el secuestro de su hijo mayorPolítica 

Franco Macri: las 12 noches sin dormir por el secuestro de su hijo mayor

La noche del 24 de agosto de 1991 comenzó un calvario de casi dos semanas para la familia Macri. Mauricio, que por entonces ni siquiera había llegado a la presidencia de Boca y quizás ni soñaba con comandar los destinos del país, fue secuestrado por una banda de comisarios y suboficiales de la Policía Federal mientras caminaba hacia su casa de Tagle 2804, en Palermo. Lo golpearon, lo ataron y lo encerraron en un ataúd para llevárselo.

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Horas después, cuando recién amanecía, sonó el teléfono en la casa de Franco. El jefe del clan escuchó la voz temblorosa de su hijo, que fue tan directo como un puñal: “Viejo, estoy secuestrado. Hacé lo que te digan”.

El empresario, junto con un grupo de allegados, se puso al frente de las negociaciones y escuchó el pedido de los delincuentes: 6 millones de dólares, en fajos de 10 mil y con denominaciones no consecutivas.

El propio Franco contó billete por billete, luego de mandarlos a microfilmar por si se recuperaban. Más tarde recordaría: “Toda la suma formaba una pared de casi un metro de alto y tres de largo”.

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Los días, como las noches, fueron interminables. Comía poco, dormía casi nada y había un solo tema en su cabeza: Mauricio.

“No permití que nadie se interpusiera en la negociación con sus raptores, una banda de comisarios. Estuve esas 12 noches sin dormir y ese hecho, junto con el posterior secuestro de mi hija Florencia y la muerte de mi hija Sandra fueron los dolores más grandes de mi vida”, contó después. Y recordaba un dato poco alentador: “Los secuestradores ya habían matado a siete personas anteriormente”.

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Finalmente, el joven Mauricio fue liberado sano y salvo el 5 de septiembre a la noche, a pocas cuadras del estadio de Deportivo Español, en un terreno cerca del cruce de Dellepiane y la Ricchieri. Dos días antes, Franco había pagado el rescate.

Como si fuera la segunda parte de una película de terror, el 29 de abril de 2003 fue secuestrada Florencia, la hija menor de Franco. Se la llevaron cuando salía de estudiar en San Telmo rumbo a su casa de Palermo.

Por entonces de 19 años, Florencia fue liberada el 5 de mayo de ese año en el partido bonaerense de Moreno, tras el pago de 800 mil dólares.