Ganadores y perdedores de las nuevas reglas en el ajuste por inflaciónEconomía 

Ganadores y perdedores de las nuevas reglas en el ajuste por inflación

Las empresas que cierren su balance a partir del 31 de diciembre pasado podrán realizar el ajuste impositivo por inflación. Es que, desde ese mes, empieza a regir el segundo período establecido en la ley ​27.468 de 2018, que dice que el ajuste debe hacerse si la inflación anualizada supera el 30% (fue de 53,8% en todo 2019). Hasta noviembre, el valor a alcanzar era 55% y desde 2021 será de 15% de inflación.

Pero los beneficios de esta situación, que podría suponer un alivio para las empresas porque no tienen que pagar el Impuesto a las Ganancias sobre números históricos o nominales​, se diluyó cuando en la ley de emergencia votada en los primeros días del gobierno de Alberto Fernández se decidió que la ganancia o pérdida por inflación no se imputará en tres años -como se preveía- sino en seis (dividiendo esas ganancias o pérdidas en seis partes, una por año).

“Es un esfuerzo adicional que se les pide a las empresas, que queda solapado por el ajuste por inflación”, opina Alberto Mastandrea, socio de la consultora BDO especializado en impuestos.

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El consultor puso un ejemplo. Si una empresa tiene una ganancia histórica (nominal) de $ 1 millón y el ajuste por inflación arroja una pérdida de $ 1.200.000, la conclusión es que perdió $ 200.000. “En un país normal, no se tributaría sobre la pérdida. Pero acá se toma ese millón de ganancia nominal, se le resta un sexto del ajuste ($ 200.000) y se paga sobre $ 800.000”, dijo. Al año siguiente se podrán descontar otros $ 200.000, pero con un país que mantendrá una alta inflación por unos años, esos $ 200.000 se irán licuando.

¿Cuáles son los ganadores y perdedores del ajuste impositivo por inflación? “En el primer grupo están las empresas que están endeudadas, principalmente las grandes compañías con créditos con su casa matriz”.

En este caso, si la empresa tiene una pérdida histórica de $ 800.000 (por el impacto de las diferencias de cambio de la deuda en moneda extranjera) y el ajuste arroja una ganancia de $ 1.200.000, en vez de declarar una base imponible (de Ganancias) de $ 400.000 y pagar sobre ese monto, declara un quebranto de 600.000 ($ 800.000 menos $ 200.000, que es un sexto de la ganancia de $ 1.200.000).

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Pero como los préstamos se cayeron, en las firmas medianas que no están tan endeudadas el ajuste genera una mayor pérdida fiscal, porque las ganancias que da el ajuste no se pueden aplicar en un solo año, si no que hay que dividirlas en seis”, explicó Mastandrea.

Para Pablo Quian, del estudio TGCQ, podría venirse una serie de juicios al Estado por parte de empresas que no puedan hacer frente al impuesto, si tienen un resultado negativo en el ajuste y no pueden aplicarlo de una sola vez por la imposición de las seis cuotas. “Podrán reclamar que es confiscatorio”, sostiene.

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