Food trucks en La Frontera: la comida de las cuatro ruedas es la nueva salida canchera y barata en PinamarSociedad 

Food trucks en La Frontera: la comida de las cuatro ruedas es la nueva salida canchera y barata en Pinamar

La noche ayuda. La humedad no deja pasar el viento que llega desde el mar. Y los médanos se mezclan con los pinos, las lucecitas de colores y los food trucks. Lejos del bullicio de turistas en el centro, el Go Festival, en una zona de bosque y playa al límite de La Frontera, el extremo norte de Pinamar, es una nueva salida canchera para vivir a la vez tres experiencias muy difíciles de combinar en una temporada “estallada”. Comer, relajar y ahorrar.

Sin cobrar entrada y con esos chef cancheros de Instagram, abre todos los días de 17 a 2. Se permite el ingreso de animales – Pinamar es muy pet friendly-, una familia de 4 come por $ 1600 pesos. La cerveza, $250. La gaseosa $100. Y, en el medio, bandas en vivo, clases de yoga y juegos para chicos.

Más tarde, cuando las chapas de los food trucks se cierran, las barras quedan abiertas y empiezan a llegar los grupos de amigos. Es que el festival recibe a todos los tipos de turistas. Todo depende de la hora. Y si la noche ayuda. Funcionará hasta el 26 de febrero para cubrir toda la temporada de verano.

Los food trucks en los bosques de La Frontera. Foto: Fernando de la Orden

El aroma que sale de las viejas furgonetas Volkswagen invita a probar “un poquito de todo”. Lo dice Mariela Alcorta (42). Está con su marido y sus hijos, de 9 y 13, luchando con el aderezo de una Hamburguesa De Autor, el food truck más concurrido. La come como si fuese un helado: con las piernas abiertas para no mancharse el vestido.

“Es fantástico esto. Sentís silencio ¿viste? O sea, está la banda. Pero es todo más tranquilo. No está el escándalo de los turistas caminando por Bunge. Vengo siempre a Pinamar y no había una opción así, para sumarlos a los chicos en todo. Estamos desde las 19”, apunta. Es verdad. Y son las 21.

Fernando Mazzoleni, de Victoria, habla de números. “Somos 4. A razón de $ 400 por cabeza, $1.600 para una salida así no está nada mal. Es barato. Sentarte a comer nada más es difícil. Porque no hay tantas mesas ni sillas. Pero esperás un poquito y está muy bien”, cuenta a Clarín. Con su hijo, pidieron un shawarma del food truck de Papagus, a $ 350.

Los food trucks en los bosques de La Frontera al norte del balneario. Foto: Fernando de la Orden

“Emprendimos acá con estas recetas. No somos gastronómicos y ahora, por esta propuesta, vamos a seguir yendo a ferias. La expectativa de turistas era muy alta y probamos. Están viniendo hasta La Frontera, es increíble”, dicen desde ese colorido food truck.

La familia Meré, de Azul, y Bestani, de Capital, llegaron porque otro turista les avisó por Whatsapp. “Espectacular comimos. Un bagel de pollo y carne muy bueno. Cerveza tirada. Los chicos con pancho con cheddar. Gasté $ 1650 los cuatro. No pagamos cubierto, que lo hace más barato que un restó. Y la cuenta que saco es que me voy a comer a McDonald’s, me gasto $ 1450 y acá está mil veces mejor, por $ 200 pesos más”, dice el que pagó por él y su cuñado.

La oferta de comida en los food trucks al norte de Pinamar. Foto: Fernando de la Orden

“La propuesta es para familias, gente grande y para la noche. Porque cuando se empiecen a cerrar los carros (como en la jerga de los gastronómicos se les dice a los food trucks) vamos a sorprender con alguna fiesta o banda grosa en vivo”, dice a Clarín Guillermo Figueira.

Con 39 años, es un reconocido empresario gastronómico de Pinamar que desde hace una década tiene el restaurante Surfer, sobre la avenida Bunge. Junto a su esposa y una pareja amiga organizó el festival.

La primera fiesta será la segunda quincena de enero. La banda es sorpresa. Y después llegarán las noches de carnaval.

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“Todos los que venden son pinamarenses.Tienen locales o decidieron emprender acá con un food truck. Fue una idea entre cuatro amigos y terminó en esto. Una nueva salida en Pinamar”, agrega. Es de noche y la única luz natural es la de la luna. Pero él tiene la gorra surfer puesta. Como el chef canchero de Instagram que es.

También un handy en la mano desde el que controla que todo esté bien. “Recibimos 2 mil personas ayer y no paran de venir. Antes los turistas sólo venían a La Frontera para andar en cuatri. Los hicimos salir del centro y despejarse. En una hora, tipo 23, empiezan a caer los amigos”, describe.

En una recorrida por este oasis de comida sin cubiertos, Clarín notó que es verdad que según el horario, al festival llegan todos los tipos de turistas. Las familias comen más, los jóvenes toman más. Como en el carro de Patagonia.

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“Venís después de la playa. Una cervecita, picas algo, te tirás un ratito después de bañarte y después salís de nuevo”, dice Francisco Cáseres (27), llegó con “Juano” y Pedro desde Palermo. “Paramos en Pinamar Norte y fuimos a Kota Beach (el parador más top, que está justo detrás del festival, pasando los médanos), por eso vimos las lucecitas y entramos. Hacemos tipo el after beach acá”, dice.

La oferta gastronómica es el punto fuerte del Go Festival. Hay hasta platos vegetarianos y ensaladas ($180) -además de la infaltable comida árabe- y las hamburguesas desde $ 250. Los amigos de más arriba comieron dos bagels de salmón por $700.

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En el Go Festival también hay juegos de escape, los de Eureka, como en la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo es escapar de una sala en menos de 25 minutos, gracias a la agilidad mental. Desde abrir candados hasta resolver acertijos. Es un juego de equipo. Pero para entrar a la sala del escape room -que funciona en un gran stand- sólo bastan dos. El máximo: 8 personas. Escapar sale $ 400 por jugador.

“Esto es muy nuevo en Pinamar. No estaba regulado el tema de los food trucks y en todos lados había ferias igual, acá no nos dejaban, estaban prohibidos. Ahora logramos que estén regulados”, cuenta Juan Ibarguren, secretario de Turismo y Desarrollo Económico del municipio.

Antes, Guillermo, el creador del festival, se movía con sus food truck por ferias que duraban tres días. Gracia a la modificación de la ordenanza, los turistas pueden encontrar su onda surfer en la comida -y las propuestas del resto de los carros- toda la temporada en un mismo lugar. Si la noche ayuda.

Pinamar. Enviada especial

GS

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